Lottie Moon

"Misionera en China"

A los 32 años, Lottie Moon dejó su familia, su empleo, su país y aún su novio en obediencia al llamado misionero.

Treinta y nueve años más tarde, luego de entregar todo su amor y sus fuerzas, fallecería en un lejano puerto de la China.

Murió porque en el medio de una hambruna, dejó de comer para alimentar a los chinos que tanto amaba.

Desde ese trágico momento, Charlotte “Lottie” Diggs Moon, se volvió casi una leyenda para el movimiento misionero mundial.

 

Nació un 12 de Diciembre de 1840, en una adinerada familia de Virginia.

Con su buena posición y educación, no era típico que lo dejara todo. Pero, Lottie no servía un Dios típico. Y, El la atrapó con una pasión - que los Chinos conocieran a su Salvador.

Su servicio misionero fue ejemplar. Sirvió en Tengchow y P’ingtu y como los misioneros de hoy en día era una misionera esforzada y amorosa que luchaba abnegadamente por su pueblo.

El pueblo Chino no estaba acostumbrado a los extranjeros ni confiaba de ellos.

Con gran sensibilidad, Lottie, dejó su comodidad para vestirse como el pueblo y adoptar el idioma y las costumbres locales.

A través de su amor, ingenio y perseverancia, cambió el rechazo y aislamiento en aceptación y a veces en salvación.

A partir de su muerte un 24 de diciembre de 1912 surgió la Ofrenda Navideña Lottie Moon.

A partir de su pasión nació una urgencia entre las Iglesias Bautistas del Sur. Era la urgencia de llevar el evangelio a las multitudes de la China y del mundo.

Hoy en día la pasión de Lottie nos llama a un mundo cambiado. Nos llama a la China, a la India, a Egipto - adondequiera los perdidos sufren en la oscuridad.

La China de hoy es una moderna nación con 100 ciudades de mas de 1 millón de personas. En la India hay 1,000 millones de personas, 1,600 dialectos, 230 idiomas oficiales. En 1912, en América Latina sólo habían algunos miles de creyentes.

Hoy en día hay millones que envían misioneros latinos a todo el mundo. Pero, a pesar de las diferencias, subsiste una realidad, los perdidos del mundo necesitan al Salvador.

Nosotros necesitamos una estrategia. Lottie tenía una estrategia – movilizar a las iglesias en los Estados Unidos. Les escribía cartas en las que contaba de la gran hambre espiritual, de la gran oportunidad y de la desesperante necesidad de obreros para compartir el evangelio.

Y desafiaba a las iglesias a orar, a ofrendar y a enviar a los misioneros.

En la nochebuena de 1912, la vida de Lottie Moon se apagó.

Pero el llamado, nacido de su pasión, no se extinguió.